Construyo una alabanza a la vida por lo que nos da de sí: La vida misma, una realidad absoluta renovándose y revelándose a sí misma desde un "yo" eterno, universal y sabio que enseña a un "yo" temporal, ciego, sordo y vulnerable a encender una luz en la caverna, a levantarse en restitución y libertad contra todo despojo de sí mismo. Un fin que abordo con diferentes medios, recursos y un objetivo específico: realizar una obra que me satisfaga para convivir y perdure en la memoria del espectador.

Bárbara Correa. La Inminencia de lo Irreal.

  • Perán Erminy. Caracas, Octubre de 1995
    En una de las últimas ediciones hace unos tres años, del Salón Arturo Michelena del Ateneo de Valencia, que es el más importante y prestigioso entre todos los que se realizan en el país, una imponente y bella escultura policromada, de grandes dimensiones, de Bárbara Correa, que consistía en uno insólita figura realista de mujer adosada a la pared, a la manera de las vírgenes de las iglesias, provocó tan fuerte impacto en el público, por su sorprendente heterodoxia, que se convirtió en la obra más comentada, elogiada y controvertida del Salón. Unos se maravillaban y algunos se horrorizaban, pero nadie quedaba indiferente ante ella. . . . Seguir Leyendo.

El Paraiso de Bárbara Correa

  • Alejandro Oliveros. Valencia, Noviembre de 1993
    Cada artista crea su propio Paraíso, o su Infierno. Que no de otra manera, sino infernales, pueden llamarse las iconografías que en nuestro siglo han trazado artistas como Kokoschka, Bacon o Lucien Freud entre las renacentistas “Puertas del Paraíso” de Ghiberti y las más nuestras “Puertas del Infierno” de Rodín, ha pasado lo mejor de la producción escultórica occidental. Se pinta siempre a si mismo el pintor (o se modela el escultor) y al hacerlo ordena los signos de su topografía espiritual. Nuestro tiempo, que tan poco de Paradisíaco ha sabido depararnos, se ha mostrado abundoso a la hora de protagonizar historias dignas del mejor Dante o el más exaltado Bosco. . . . Seguir Leyendo.