Construyo una alabanza a la vida por lo que nos da de sí: La vida misma, una realidad absoluta renovándose y revelándose a sí misma desde un "yo" eterno, universal y sabio que enseña a un "yo" temporal, ciego, sordo y vulnerable a encender una luz en la caverna, a levantarse en restitución y libertad contra todo despojo de sí mismo. Un fin que abordo con diferentes medios, recursos y un objetivo específico: realizar una obra que me satisfaga para convivir y perdure en la memoria del espectador.

Bárbara Correa “Sencillamente Un Ser Humano”

  • Trina Intocci. Publicado en “la Caracara Roja” Valencia 2005
    En una casa blanca, sin cercas, con tres puertas y dos ventanas, escalinatas de jardín y un cargado árbol de mangos a su derecha, abrió la puerta la polifacética Bárbara Correa. Seguidamente sirvió de guía por un pasillo independiente que conduce hacia la parte trasera de su residencia y resulto sorprendente que lo visto por fuera es su primera vivienda y detrás de la tosca casa blanca se halla su verdadera morada, que construye con su segundo esposo José labrador, padre de dos de sus cuatro hijos y con quien además comparte la profesión de artista plástico. Paredes de piedra, puerta de madera con hierro, caballos de carrusel niños y panteras de resina reciben a las puertas del universo de Bárbara correa . . . Seguir Leyendo.

El Absoluto Feminismo de Bárbara

  • Alfredo Fermín, Carabobeño

    Barbará correa ha creado, dentro arte venezolano, una expresión propia, con imágenes escultóricas de caras como las de las vírgenes o ángeles del renacimiento, que también parecen pinturas en relieves llenas de encanto y sensualidad de absoluto feminismo. Aunque ha participado en confrontaciones importantes, Bárbara ha mantenido una discreción con su trabajo, a la que debe poner fin para exponer mas pues su trabajo requiere, con urgencia, su expansión por todo el país para que se conozca su elevada serenidad y elegancia artística.


Una Presencia que inhala la Diferencia

  • Laura Antillano, “Letra Inversa” Valencia, abril de 1997
    Siempre dentro de esa cálida dimensión de lo humano, Bárbara elabora figuras en fibra de vidrio cuya sensación de realidad esta enmarcada en un halo de ensoñación particular un colorido que recuerda a los Pre-Rafaelistas es responsable en buena medida de esa sensación vital. La gallina o el niño elevando el papagayo, son el paisaje para el "otro yo", el de las "madonas" transmutadas en sus facciones en el ejercicio de la seducción, o la simbología expresada en la presencia de la pantera, luz de sus ojos. Es admirable su manejo de un material como este.

Bárbara la de la Tersa Piel

  • Francisco Martínez Liccioni. Valencia, Abril de 1997
    La piel fingida de los seres de Bárbara Correa respira y siente como la nuestra, respira y siente por las huellas que el tiempo a través de la artista le ha dejado, además de lo humano y su latencia hablan las fragantes mujeres que adelantan su paso a través de su condición de ser femenino, no como oposición al rigor masculino, sino como ente multiplicador del género humano, como presencia humana en quien el divino acto de amar se concentra y lo muestra desde los orígenes de su anatomía maternal, . . . Seguir Leyendo.